Hoy, incluso antes de tomar desayuno, lo primero que hice fue sacar las claras que tenía en el refrigerador para que se pusieran a temperatura ambiente para hacer el merengue para cubrir la torta de milhojas. Tomé desayuno, traté de hacer algunos trámites por internet, pero lamentablemente la página del banco no estaba funcionando normalmente, así que cerca de las doce me animé y me puse manos a la obra. Me puse el delantal, hice el merengue y luego viene la magia, porque finalmente todo lo que comemos entra por la vista, ¿o me equivoco? Primero le hice la de hoy, con su cubierta de merengue y la metí un rato en el horno para que se dorara un poco y quedó perfecta. Luego rellené la del día lunes, que más que nada es para que nosotros como familia, con mi mamá, mis hermanas y yo más los respectivos pololos....(la de hoy va a estar de buen sabor, pero la del lunes, con todo el remojo de estos tres días, va a estar ¡¡¡exquisita!!!)
Claro que me di cuenta de que había hecho la receta como para hacer tres tortas pequeñas y no sé qué voy a hacer con el resto de hojas que me quedaron.....
Un rato en el computador, luego me puse a leer para seguir en la preparación del segundo capítulo de mi tesis, con una fuerte dosis de cafeína y chocolate (el último para endulzarme la vida y el primero para estar absolutamente concentrada). Un poco de televisión y antes de que me diera cuenta ya quedábamos dos en la casa; Denise se fue donde su pololo, y la cuenta regresiva empezó. Como a las ocho llegó Pedro, el pololo de Fernanda para ayudarla a llevar todas las exquisiteces dulces y saladas, bebidas para la fiesta.... y yo me quedé sola en el departamento. Sola para disfrutar de un rato de televisión, si puedo ver una película entretenida por el cable o por el computador...¡quién sabe!...todavía no lo he decidido.
Quizás esto fue lo que me puso el repentino deseo de escribir simplemente el hecho de saber que tendría tiempo para mí....veremos que sucede....les cuento
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