Monday, August 6, 2012

¿Estoy perdida?

Estoy viendo un programa sobre sobrevivientes en situaciones extremas, alejados de todo tipo de civilización. Esto me hizo recordar una de mis experiencias aquí en Chile, en San Carlos, cerca de Chillán.
Fuimos varios años seguidos y en general, nos preparábamos un día para ir a bañarnos en unos pozones como a unas dos horas y media aproximadamente del fundo en plena montaña. Eso ya era estar desconectada de la civilización, porque la cobertura de celular era difícil, si es que alguna vez se lograba era con uno de los antiguos. La cabaña no tenía electricidad por lo que lo entretenido era disfrutar lo mejor del día y organizarse bien para enfrentar la noche, porque se ponía boca de lobo y había que recurrir a las linternas a gas y a batería para moverse entre la casa y el lugar donde poníamos las carpas.
Una vez, iba yo con mi mamá, otras tías y dos sobrinos haciendo el camino normal, y en un momento, yo y los dos niños nos quedamos algo atrás, pero sabiendo que los que iban adelante nos dejarían marcado el lugar en donde debíamos doblar para llegar a los pozones. Entre recoger las moras y ver el paisaje, de pronto me di cuenta de que en realidad estaba perdida. Claro, que lo peor no era que no podía gritar estoy perdida, sino el hecho de darme cuenta de que yo era el adulto responsable por los dos más chicos, y la presión aumenta.
No sé si habré visto algún programa antes de ir para allá donde ponían marcas para mostrar hacia dónde uno iba, pero lo que sí sé es que en ese momento, me di cuenta de que teníamos que dejar algún tipo de señal por si alguien se daba cuenta de que nos habíamos perdido nos pudiera encontrar. Se me vino a la cabeza la idea de poner unos monolitos con piedras, como una especie de pirámide, no solo para los que venían detrás, sino que también para poder volver si llegaba un momento en que tuviéramos que devolvernos.
Seguimos adelante, haciendo estos monolitos de vez en cuando hasta que llegamos a una parte en que el agua que caía de la montaña se juntaba en una poza pequeña, y creo que ahí dejamos uno de los monolitos más grandes.
La cosa se puso peor cuando en vez de ir bajando como se suponía, empezamos a subir de nuevo y ahí simplemente tuve que decirles a los niños que teníamos que devolvernos hasta el último portón que habíamos encontrado para tener alguna posibilidad de que nos encontraran en algún momento. Tratar de mantener la calma en una situación como ésta, debo confesar, es bastante difícil, pero como éramos tres, de alguna manera se sacan fuerzas que uno piensa que no tiene para encontrar una salida.
Por suerte, uno de mis tíos venía a caballo y nos encontró antes de llegar al portón, así que creo que ahí respiré un poco más fuerte, siguiendo las instrucciones que nos daba sobre cómo volver por el camino correcto.
Todo se hizo mejor cuando volvimos a esa pequeña poza (la que mencioné anteriormente), y por fin creo que estábamos preparados para celebrar, pero no encontramos la entrada, así que nos devolvimos a ese mismo lugar y como dicen, la tercera es la vencida, un tío nos volvió a encontrar y ahí sí que pudimos llegar hasta dónde estaban el resto.
En ese momento, toda la angustia se evapora, a pesar de que espera que nos van a retar o decir por qué nos arriesgamos tanto cuando perdimos el contacto, pero eso ya es lo menos importante; lo que importa es que uno ha vuelto con los suyos.
Supongo que esto les servirá de alguna ayuda por si les llegara a pasar una situación parecida, que uno desearía que no le pasara a nadie más después de una experiencia así. Por favor comenten porque siempre es bueno tener varias alternativas a mano.

No comments: