Tantas cosas que implican diferentes cosas de acuerdo a las frases que las usamos. Y muchas veces, usamos esas mismas palabras con un significado totalmente distinto. Hace varias semanas, leí un artículo en El Mercurio sobre la asociación libre de ciertas palabras para ganarse la confianza de la gente, especialmente en lo que se refiere al tema de la comercialización.
Y a veces, las usamos tan mal que pierden su sentido, su significado y pasan a tener otra connotación. Así como también las palabras pueden jugarnos una mala pasada cuando hay acepciones. Nos enredamos y se nos olvida lo que queríamos decir en un principio. Casi como un trabalenguas, aparecen por doquier y se nos vuelven comunes palabras en otro idioma. Para citar un ejemplo, es raro que veamos la palabra liquidación sino que aparece sale; otro más común y especialmente de hace unos pocos años atrás, está tsunami (que de ahí en adelante es término general para decir maremoto). Es en esos momentos en que me pregunto si es solo una mezcla de culturas o solo aprovechar el término que se ha hecho de moda para que todos lo tomemos como parte esencial de nuestro vocabulario.
Yo soy una fiel convencida de que cada palabra debe usarse dentro del contexto adecuado, que si es necesario referirse a una palabra que está en otro idioma, se debe destacar apropiadamente, pero cuando se convierten para el uso regular, definitivamente para mí siempre han sido una gran sorpresa.
Entonces, hay que ir al rescate de las palabras, para que denoten su significado, para que se usen apropiadamente, para respetarlas y dejar de usarlas para nuestra conveniencia.
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