El domingo es el día en que generalmente aprovechamos para ponernos al día en lo que nos perdimos durante la semana o para disfrutar de una buena película en la tarde, pero las cosas nunca salen como uno lo planea.
Mi computador necesitaba una profunda limpieza para poder imprimir el primer capítulo de mi tesis porque tengo la primera reunión con mi profesor guía mañana, y por supuesto, me puse a buscar el kit para el computador y no lo pude encontrar. Por suerte que había un multiuso que hizo el trabajo a la perfección y finalmente logré completar la tarea.
Al poco rato, empezó a llegar a mis narices el delicioso aroma de una exquisita salsa de tomate, que solo podía significar una cosa: que Fernanda y Pedro estaban cocinando. Obligada a ir a dar una vuelta a la cocina, sacar un vaso de leche y esperar a que estuvieran listos los fideos para el almuerzo. ¡Para qué les digo lo exquisito que estuvieron esos fideos de espinaca con una salsa de tomate con carne casera! Literalmente, para chuparse los dedos.
Me puse a ver televisión y encontré una película simpática, de esas románticas que uno siempre saben en cómo van a terminar y me acordé que en el cable estrenarían la nueva serie de comedia de Mathew Perry, y la verdad es que no me gustó para nada, y terminé viendo Los Transformers, la segunda película porque resultó mejor panorama y para variar otro rico olor proviene de la cocina en este mismo momento, que realmente me hacen levantar el apetito y preguntarme qué estarán preparando. Algo dulce, al parecer...solo espero contenerme lo suficiente para terminar la película que es entretenida simplemente por el hecho de tratar de las difíciles relaciones entre las personas y los invasores de otros planetas.
Y ya la he visto como tres veces, y todavía me llama la atención, así que yo diría que tiene algo especial que la hace distinta.
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