Finalmente, a eso de las siete, la música del celular emanaba a borbotones dentro de mi cartera, por lo que pude encontrarlo, pero eso no impidió que me quedara dormida y despertara nuevamente a las 8:20. Me duché rápidamente, me puse la tenida que había elegido y partí al paradero de la micro. Vi pasar una, dos, tres micros y ninguna iba hacia Providencia, lo que me frustraba cada vez más...hasta que apareció la micro naranja que me dejaba en Escuela Militar (menos mal que la tomé porque o si no, no hubiera alcanzado a llegar). Subí al metro e iba bien mirando las estaciones para no perder mi parada. Y claro, iba pensando en otra cosa y cuando decidí bajarme, vi MANUEL MONTT sobre una pared...y ahí me acordé que me tenía que bajar en la anterior, por lo que cambié de andén.
Lo más extraño fue que llegó el otro metro y salieron como unas seis personas, y sólo entramos dos a ese vagón. Todavía tenía tiempo para llegar a la entrevista y cuando llegué al lugar donde me tenía que presentar se veía harta gente, como si estuvieran esperando algo, pero no le presté mucha atención. Hacía frío y le pregunté al conserje del edificio que tenía una entrevista, y cuando dijo que tenía que esperar junto con el resto, comprendí que era una entrevista grupal. Claro que con mi pollera negra, una negra y unas medias, no me hacía mucha gracia tener que esperar mucho rato afuera, así que pensé que ojalá comenzaran a llamar pronto, lo que sucedió un par de minutos después.
Subí al segundo piso, entrando de cinco a la vez, y pasé a dejar mi nombre, mi celular y el nombre de la persona que me había contactado para luego pasar a una sala que estaba llena de sillas. Calculo que habremos sido entre veinticinco a treinta personas.
Empezó con la introducción de la empresa en forma general para luego concentrarse en lo referente al trabajo en sí. Después, una serie de testimonios que indicaban el éxito que habían tenido con el producto, lo que en general, fue rápido, con excepción del último, que se demoró como unos veinte minutos en hablar. Yo, personalmente, hasta ese punto ya notaba que había perdido el interés y si no hubiera sido por el hecho de que estaba entre las dos primeras filas, me hubiera ido de ahí, con absoluta seguridad de que no era para mí ese tipo de trabajo.
Como una forma de atrapar hasta el más desconfiado, nos pasaron por una máquina que calcula el IMC (índice de masa corporal) y el porcentaje de grasa en el cuerpo, más una té para que probáramos uno de los productos con la intención de que después seríamos capaces de recomendarlo. Tomé apenas dos sorbos cuando me di cuenta de que no podía seguir forzando algo que definitivamente no me gustaba -creo que hasta ese momento todavía trataba de meterme en la cabeza que había alguna posibilidad después de todo, y la verdad es que descubrí que estaba aburrida, y lo único que quería era que todo terminara rápido.
Luego pasó una señora al frente que explicó lo que venía dentro del primer kit que nos entregaría la empresa, pagando primero el derecho a la franquicia, y toda la gama de productos que se ofrecían. Dijo que se realizaría una capacitación después de la exposición y si había alguno de nosotros que en ese preciso momento no podíamos pagar, podíamos ir más tarde a otra presentación en Huechuraba. Nos dijo que ahí no sería necesario que fuéramos en tenida formal y que incluso podíamos ir en blue jeans, lo que para mí se tradujo en una sola pregunta ¿por qué nos habían pedido que fuéramos vestidos formalmente si en realidad no era más que captar la atención por trabajar en la empresa?
Quedé con la sensación, un poco molesta, de que me habían hecho perder el tiempo, de que todo eso de vestirme lo mejor posible ni siquiera era una garantía segura de un trabajo, sino que más bien creo que la idea era que nos sintiéramos ya como empresarias (os).
Así que tomé mi cartera, me fui al metro y de ahí directo al departamento en busca de algo caliente para aminorar el frío.
¿Qué es lo que piensan ustedes de esta situación? ¿Serían capaces de promocionar un producto que no les gusta por ganar un poco de dinero extra?
1 comment:
La verdad es que es dificil la pregunta. Me imagino que la mayoria no trabajaría en algo que no provoca motivacion o incluso te hace creer que es un producto malo que no merece ser vendido. Pero, que pasa con aquellos que no tienen otra opcion. Miles de personas todos los días necesitan dar de comer a sus familias y no tienen opcion de elegir entre otros trabajos. Una pena sin lugar a dudas.
Por otro lado si tienes la opcion de seguir buscando un trabajo mejor, creo que es muy justo, porque no hay nada peor que sentirse frustrado trabajando solo por el dinero, sin sentir que algo te mueve y te hace feliz.
Por ultimo, tambien es bueno no cerrarse a las oportunidades en la vida, a veces pueden causar mala impresion, pero quizas son una buena chance de ganar platita y conocer gente.
Saludos,
Ligia
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