Tuesday, April 5, 2011

Corte de luz

Hoy todo parecía normal, me di una exquisita ducha y me puse a revisar los sitios donde tengo mi curriculum para ver posibilidades de trabajo. Una vez que las había visto todas, me dirigí a mi sitio para ver una de mis series favoritas, The Mentalist, e iba como a la mitad del capítulo cuando la pantalla se congeló. Los personajes seguían hablando y no pasaba nada, así que apreté la tecla de escape y el computador no prendió más. Revisé la conexión por si acaso se hubiera desconectado el cable, pero como no era ése el problema, se me ocurrió prender la lámpara de mi velador y descubrí que se había cortado la luz en el departamento.
En situaciones similares, lo más lógico hubiera sido ir en busca de otro computador, buscar un libro que no he empezado todavía o en una de éstas, haber sacado mi bordado. Y esta vez, quise salir del departamento para ir a arrendar una película. A unos quince minutos de distancia está el Blockbuster más cercano, tomé el ascensor y dirigí mis pasos repasando en mi mente las cosas que había averiguado de varias películas que he visto recientemente, comparándolas con otras que no me han dejado nada valioso para compartir.
Una vez dentro del local, tomé un canasto y me di una primera vuelta viendo si había algo nuevo que llevar, hasta que me acordé que había visto Across the universe el sábado pasado, razón por la cual apresuré mis pasos para tomar la última copia y tuve suerte porque ahí estaba.
Acto seguido, vi un vistazo a los estrenos a ver si aparecía algo interesante y terminé tomando una película china que se había ganado un Oscar como mejor película extranjera. Y me entraron ganas de ver otra de Stephen King, 1408, y comencé a divagar por los diversos pasillos y no la podía encontrar. Los habré revisado un par de veces buscando en el sector de horror, de acción, de comedia, de películas extranjeras, entre los estrenos para finalmente encontrarla en el medio de unas que ya había visto. Lo que no contaba era que tuvieran una sola copia y por supuesto, no estaba.
Debo reconocer que esta película también estuvo en el cine y como tenía el aspecto de ser de terror, no la fui a ver. Y resulta que ayer, luego de jugar en el computador me fui a ver televisión a la pieza de mi mamá, vi algunas series y después comencé a moverme por los canales y de reojo vi que era una película con John Cusack, pero no me detuve al instante sino que seguí el largo camino de dar vueltas en vano tratando de encontrar algo distinto. No sé si habrá sido porque era lo más interesante, sino porque en la segunda vuelta pude ver algo de la situación en que estaba el protagonista y de ahí no me pude separar hasta que vi el final y en ese momento, decidí arrendarla, por lo que se me pueden imaginar mi decepción cuando no encontré una copia. Busqué otras películas que podrían interesarme hasta que simplemente me cansé de dar tanta vuelta y me puse en la cola (no había nadie) para pagar.
De vuelta al departamento me puse a analizar El Graduado, Melody, Apocalypsis Now, y cómo ellas me habían sorprendido: en la primera, me di cuenta de que no todo era solamente acerca de la relación entre la Sra. Robinson y Ben; de la segunda, de esas cosas que podrían servirme para hacer un trabajo sobre un curso nuevo que empiezo la próxima semana y que además, era una película que no figuraba entre las conocidas; de la tercera, del tema que trata la película. Todo ese pensamiento me condujo a pensar en Psicosis y todo lo que había visto yo de Hitchcock, llegando a la conclusión de que sentía una conexión especial con ellas, considerando la época en que fueron filmadas, y la diferencia que había con muchas versiones de esas películas en la actualidad.
Para qué decir entonces que ni me di cuenta cuando estaba prácticamente a unos pocos metros de mi edificio, pedí que me abrieran la puerta y oí que alguien se había quedado atrapado en el ascensor del edificio A, que es en el que yo vivo. La costumbre me llevó hasta los mismos ascensores y recién capté de que no podía subirme a ninguno de ellos si la persona continuaba adentro. Justo venía un señor de la administración y le pregunté dónde estaban las escaleras (pensar que llevamos casi tres meses aquí y nunca se me pasó por la cabeza saber ese detalle tan importante). Tuve que decidirme a subir los doce pisos a pie, caminando con la luz del generador, bastante tenue a veces, y agradeciendo que se me hubiera ocurrido comprarme una Coca-Cola Zero.
Doce pisos que se me hicieron eternos, pero llegué a la meta y me puse a ordenar algunas cosas hasta que volviera la luz para pensar recién en qué comer para el almuerzo.

No comments: