Este libro situado en el Afganistán del siglo veinte relata el enfrentamiento y el cruce generacional de dos mujeres en un tiempo de conflicto y ajuste a los cambios impuestos tanto por el pueblo soviético como por el ejercido por los talibanes.
Mariam, una jovencita ilegítima, sueña con todos los jueves en que viene su padre a visitarla, y a su manera, parece pasar por alto lo que le dice su madre de que ella está viviendo una fantasía, que por eso no conoce a sus hermanos. Todo se derrumba al realizar el viaje a la ciudad y darse cuenta del rechazo total de su padre, que la deja dormir afuera, sin cobijo, esperando tranquilamente a que desista. La vuelta a la realidad se hace cruda al encontrar a su madre muerta. Por ende, conlleva al padre a asumir la obligación de alojarla dentro de su palacio y para consumar lo antes posible una unión matrimonial con un hombre bastante mayor.
Laila, por otro lado, estudia y su padre le fomenta la oportunidad que tiene como mujer de aprender una profesión y ser útil en el nuevo Afganistán que promueven los rusos. Y por otro lado, se enfrenta por primera vez al amor con su primo, lo que la conlleva a barajar entre un matrimonio arreglado y sus propósitos de seguir estudiando. Pero, al poco tiempo, con la retirada de los rusos, todo lo que a ella se aferraba se desvanece, la gente comienza a emigrar hacia Pakistán; se restringe la presencia de la mujer en el mundo laboral y es forzada nuevamente a ponerse la burka, y con el riesgo de sufrir golpes si se le ocurriera siquiera romper alguna de esas reglas. Sus padres mueren en un bombardeo, y es rescatada por Rashid, el marido de Mariam.
Mariam, veinte años mayor, ve la llegada de Laila como una intrusa y que además pone en jaque su matrimonio al quedar embarazada rápidamente, la trata mal, se enfrentan y se ven obligadas a ocultarlo todo en presencia del marido de ambas. La llegada de una niña, en vez de ser algo terrible, enciende en Mariam un amor incondicional, una alegría que ella no podía esperar pues sus intentos de lograr la maternidad no habían rendido los frutos esperados. Y eso, es también el gatillo que hace que estas dos mujeres comiencen a acercarse y a generar una complicidad propia, a compartir momentos más agradables cuando Rashid no está presente.
No será hasta la llegada del hijo varón para que los privilegios concedidos a la niña se le quiten, y por ende, Rashid asume la obligación de comportarse como un padre y enseñarle a rezar. El niño, quien de a poco comienza a notar esa preferencia, se convierte en un espía de su madre y de Mariam para con Rashid, y sin quererlo, al reencontrarse Laila con su primo y ver la reacción que ella tiene con él versus la que tiene con su padre, despierta de nuevo al monstruo de los correazos, de los puñetes y eso se vuelve insoportable para ambas mujeres.
Mariam, acostumbrada a tales abusos, arremete con todas sus fuerzas contra Rashid en defensa de Laila y toma la determinación de dejar que la joven madre pueda probar otros horizontes en Pakistán y olvidarse de lo sufrido para sacar adelante a sus hijos, de darle la posibilidad de empezar una relación de pareja con amor de verdad y no a la fuerza. Es la última vez que ambas mujeres se ven, debido a las circunstancias, llevando por siempre el recuerdo de los buenos momentos.
El tiempo pasa y Laila quiere retornar a su hogar, y al hacerlo, por Mariam y en honor a ella, comienza a trabajar para que el futuro de muchos niños sea diferente al suyo.
Eso es en esencia este libro, el relato de cómo a veces la vida nos da segundas oportunidades cuando uno menos se lo espera y es capar de unir generaciones frente a una causa común. Hace sentir el duro trato que reciben las mujeres en Afganistán, sus pequeños años de alegría así como también lo que deben aguantar por el simple hecho de estar casadas (que sus palabras no sirven de nada, que está sometida al carácter del marido sin importar las circunstancias, que nada de lo que diga puede salvarla) y la impotencia de no poder tener a un hijo que de alguna manera ayude a hacer la vida diaria un poco más soportable) y a la vez, la grandeza de poder comprender a la otra y comenzar a escuchar y a entenderse mutuamente; a recordar los sufrimientos y a hacer todo esfuerzo por consolidar un futuro mejor.
1 comment:
Guau, interesante. Vere si encuentro el libro por estos lados. Me dieron ganas de leerlo.Saludos.
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