Wednesday, March 30, 2011

Cometas en el Cielo

Acabo de terminar este libro que trata sobre la vida de dos niños en Afganistán, y su afición por el día en que los cometas o volantines volaban libremente sobre el cielo azul. Una historia movida por la fidelidad de los amigos, de esos que se tienen a escondidas porque son de diferente clase social o porque no es del agrado de la sociedad. Un libro que conduce a examinar la propia infancia, a deleitarse con las inmensas travesuras que se pueden hacer cuando se tiene a alguien con quién compartir esos momentos. A disfrutar a pesar de las diferencias, y de lo terrible que se puede llegar a ser cuando deliberadamente se engaña al otro como un juego, donde se ponen a prueba los compromisos adquiridos, la lealtad, la verdad y los momentos que nos marcan para siempre.
Es la búsqueda del perdón, de sentir que se podría haber hecho algo en una situación que está fuera del control personal. Es la relación entre padre e hijo esbozada por los triunfos y las derrotas, por las expectativas, por encontrar un rasgo, una característica que los una; tanto así como su propia fragilidad cuando se pone a prueba.
Una historia que conmueve, que lleva a preguntarse sobre el pueblo afgano, de las guerras que perturban el día a día y su pasar por el tiempo. Y como dice el autor en su libro, para mí, por lo menos, Afganistán es uno de esos países que no son fáciles de ubicar en el mapa y que solo entran en la mente de nosotros por los talibanes, por la presencia de países extranjeros, por la impotencia de que la paz no tenga un fruto duradero, por saber que a la distancia hay personas que sufren más de lo que uno es capaz de imaginar.
También nos enfrenta a los momentos difíciles, a las forzosas emigraciones hacia otros países en donde se pueda respirar la libertad, en donde se esté dispuesto a cualquier cosa con tal de seguir adelante, a pesar de no gozar de los privilegios del pasado. Una pena guardada y la alegría del amor correspondido, de no saber lo que pasará a la vuelta de la esquina, de lo que se considera bueno y malo, de no saber dónde nos llevará el destino y si seremos capaces de enfrentarnos a los desafíos.
Es un libro que me impactó por la sencillez de sus palabras con ese aire envuelto de dátiles, moras, nieve, a excremento, a ratas, de balas, de matanzas, de enfrentamientos, de situaciones delicadas que salen a la luz para sorprendernos, para que nos caigan las lágrimas (ya sean de pena o de alegría) y sobre todo, que habla de la esperanza a pesar de todo lo malo que ocurre en el mundo.

1 comment:

Anonymous said...

Que buen comentario. A veces uno se encierra tanto en su propia realidad que no se da el tiempo para sentir lo que viven personas en condiciones tan diferentes. Gracias a los libros por darnos esa posibilidad! Que ganas que los libros iluminaran mas nuestras vidas y el materialismo y fanatismo lo dejaramos a un lado junto con sus guerras infertiles.