Monday, September 24, 2012

Una mala pasada... en la cocina

La semana antes del 18 y 19, mi hermana Fernanda necesitaba llevar unos queques a la oficina donde está realizando su práctica y como yo le pego harto a la cocina dulce, no tuve ningún problema en acceder a que los hiciéramos juntas.
Vino ella con Pedro y nos pusimos en marcha. Prendí el horno para precalentarlo y le dije a Fernanda que lo primero que había que hacer era enmantequillar y enharinar los moldes. Todo perfecto. Luego les dije que había que pesar la harina, los polvos de hornear y/o chocolate amargo en polvo para cernirlos. Ningún problema hasta aquí. Seguimos con la margarina, el azúcar y los huevos. Lo del pesaje lo hacía Pedro mientras Fernanda picaba la fruta seca y las nueces.
Yo feliz dando las instrucciones: batir la margarina con el azúcar, agregar los huevos y la vainilla, batir. Luego agregar envolviendo los ingredientes secos (harina, polvos, etc). Para que no se fueran las nueces y la fruta seca al fondo, les dije que había que echarles un poco de harina. Eso se hizo y se mezcló todo y se fue por 20 minutos en el horno. Y como sobró masa, se hicieron unos muffin chicos.
 Hicimos un segundo queque de chocolate y justo antes de meterlo al horno sonó el reloj del primer queque, que todavía no estaba listo.
Para el tercer queque, como ya no quedaba margarina, les dije que podían echarle aceite. Como era el último les dije que ya podían hacerlos solos y me fui a ver televisión a la pieza de mi mamá.
Pasó como una hora y no pasaba nada, así que me levanté para ir a dar una vuelta a la cocina. El primer queque se había rebalsado, pero no estaba cocido y al final, ninguno de los tres queques se cocinó bien.
Yo me sentí pésimo porque a pesar de las bromas, nada salió bien. Por supuesto que tuve que revisar otras recetas de queques para saber en qué pude haberme equivocado. Primero, parece que la temperatura del horno no correspondía a la realidad, así que esa fue la primera equivocación. Luego pensé que podían haber sido los moldes, que en realidad eran para la mitad de la receta, pero el último queque que se hizo fue a la mitad, y tampoco se cocinó. Podemos decir que ése fue el segundo factor. Y también, es muy posible que yo me haya equivocado en la receta adecuada para los moldes porque resultó que eran más chicos que los moldes que yo tenía en mente.
O sea, fueron muchas cosas que salieron mal, y lo peor de todo es que quedé mal conmigo misma porque de cierta manera yo los ayudé y las cosas no resultaron como pensaba. Y más encima porque estaba pensado para otras personas.
Pero antes de que la noche terminara, llegó mi mamá y abrió uno de los queques, el que más había resistido y se desarmó por completo. Metió el primer queque de chocolate al microondas y quedó como un brownie e hizo lo mismo con el segundo.
¡Un puro desastre en la cocina! ¡No era realmente el día para cocinar!


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