Wednesday, January 4, 2012

Después de las fiestas

Mi primera publicación del año 2012, ¡qué increíble cómo se pasó el año 2011! Y como verán, el tema de las fiestas siempre redunda en algo más o menos así: llega el 18 de septiembre; no te alcanzas ni siquiera a recuperar y pronto ya es 12 de octubre, luego es 1º de noviembre y luego queda Navidad y Año Nuevo. Como que todo se juntan tan rápido, que es difícil ponerse a elegir en cuál o cuáles de ellas se pasó mejor.
Entre medio, no suelen faltar los cumpleaños entre el 20 de diciembre hasta la primera quincena de enero, así que para todos a los que se me olvidó saludar en estas fechas, les mando un buen abrazo grande y muchos cariños por la celebración importante de estar un año más aquí en el mundo.
También nos ponemos a pensar en aquellos que ya nos han dejado en años anteriores de la misma manera en que contamos los que vienen a formar parte de nuestras familias con el paso del tiempo. Es algo realmente interesante, descubrir rostros y personalidades nuevas, que sobresalen por el solo hecho de aceptar incorporarse a la familia personal de cada uno como a la familia completa. Claro está, que acordarse de todos los nombres de los primos, sobrinos, señoras, novias de repente se vuelve algo complicado; muchas veces nos habrá pasado por la mente la idea de tomar un cuaderno en mano y tratar de elaborar un árbol de familia para no olvidarse de quién es quién, así como también comprendemos que si lo intentamos, estaríamos varios años realizando el mismo proceso. Lo importante es saber que uno los quiere igual y que los acepte tal como son, con sus fallas y sus defectos, aunque los cambios siempre son difíciles y hay que ajustarse de a poco.
Se nota que llevo mucho tiempo sin escribir por lo que les aseguro que esta entrada va a ser bien larga. Por supuesto que si algunos deciden que hasta aquí no más pueden leer, dénse una pausa y terminen de leerlo en otro minuto.
Es común el movimiento entre varias ciudades, o sea, yo cuento Los Vilos, Santiago, La Serena, Tucson, Nueva York, San Francisco, Villarrica (me refieron en general, porque para mí han sido los primeros tres; los otros lugares son del resto) y cualquiera que le quisieran agregar (acepto nuevos nombres a incorporar).
Siempre hay buenas y malas noticias durante estas épocas, pero hay que estar dispuesto a aceptarlas y dejar que tomen su curso, porque al final, y ya sonando un poquito cliché, nos ayudan a formar nuestro carácter, nuestras personas.
Yo, a modo de ejemplo, terminé el año pasado todos mis cursos del Magíster en Artes y Humanidades de la Universidad Gabriela Mistral y espero que dentro de poco recupere mi material para seguir indagando en un análisis a Bob Dylan y su relación con los años sesenta. A otros, les habrá tocado de recibir resultados de la PSU; otros, han finalizado otro año universitario; algunos, se enfrentan ya en la segunda etapa de los Master o buscando nuevos trabajos....¡En realidad que pasan muchas cosas en tan pocas semanas!
Es tiempo para sacar los libros que no se alcanzaron a terminar durante el año, a retomar los bordados o cualquier otra actividad manual que sacamos en los días de verano (entiéndase los meses de noviembre, diciembre, enero, febrero y marzo en el hemisferio sur del planeta), de recoger fruta, de comer fruta que solamente sale en estos días, disfrutar del mar y/o de la piscina y/o parcela, aprender cosas nuevas, continuar o empezar proyectos, aprovechar el tiempo con los nietos o con los primos y tíos que no hemos visto en mucho tiempo, planear viajes dentro del país o fuera, o sea, muchas cosas entretenidas que nos esperan a la vuelta de la esquina o que podemos echar a volar en nuestra imaginación para comenzar con fuerza el año que comienza y de descansar de todo lo trabajado en el año que recién termina.

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