Tuesday, November 29, 2011

Junta en María Pinto (versión español)

Antes de empezar mi relato, debo agradecer a nuestra querida prima Maida Salas la gran idea de juntarnos todos los primos que pudiéramos en María Pinto, aprovechando que Cristián y Laura estaban en Santiago.
Todo comenzó con un correo invitándonos a participar, originalmente desde la Cata para arriba, pero después del gran éxito alcanzado entre el resto, se amplió el rango de edad a todos los que quisieran ir. Se repartieron entre todos las cosas que traer: una familia se preocupó de las carnes a la parrilla, otra de las ensaladas, los postres, los picoteos. 
El día, para mí, comenzó relativamente temprano yendo con mi mamá a visitar el pequeño local que tenían Bernie y Mónica cerca de CasaPiedra, un lugar bien ameno y acogedor que a esas horas del almuerzo recibía poca gente, pero que les sirvió de promoción de sus talentos artesanales. Almorzamos en el departamento, mi mamá se tomó una siesta y después partimos a María Pinto. Seguimos todas las instrucciones proveídas por la anfitriona...incluso la de ir cerrando cada portón que se abría y creo que fue una excelente idea que hubieran puesto cartelitos; hizo todo más fácil.
 Bajando del auto vi a Diego Torres, y luego nos dirigimos hacia el quincho.
Debajo de un gran árbol habían cuatro o cinco mesas grandes con manteles, donde se podía observar claramente la masividad del encuentro. Estaban Fernanda y Diego , José Luis y Javiera, Ismael y Maya, Pía y Álvaro, Juanpi y su novia, Cristián con Laura, Mamo y señora, Tinte y Cristián, Fernanda y Pedro, Denise y Diego, María José y Manuela, Alejandro, Cata, José Miguel y María Jesús, Carlos y PilarIsabel; y hay que agregar también a los hijos respectivos de cada una de las parejas, o sea un familión. Además estaban Bebo y Tatú, Margara, Meli, Manan, Pati y Mariano. En total tres generaciones que se juntaron no solo para celebrar el matrimonio de Cristián y Laura, sino que también coincidió con el aniversario de matrimonio del Tata y la Bili, así que podríamos estar hablando de cuatro generaciones bajo un mismo techo (bajo las últimas circunstancias, por supuesto).
Habían grupos en las mesas grandes, otros dos grupos cerca del asado, un grupo de niños que jugaba al fútbol, otro grupo en la piscina, otro grupo saltando en las camas elásticas, otros bajo la sombra de un gran árbol y de vez en cuando se producían movimientos de un lado para el otro con el propósito de que todos pudiéramos compartir.
El día estaba soleado con algunas nubecitas que dejaron mis ganas de bañarme para otro día, pero ¡¡¡¡Estuvo buenísimo!!!!! Y en nuestros pensamientos también estaban los que no pudieron ir porque están fuera del país, como es el caso de Cristóbal y Ligia, Loreto y Andrea, Maureen, Stephanie, Benji; así como los que tenían otros compromisos. Fueron sus buenas horas para recapitular después de tanto tiempo sin juntarse de verdad en una ocasión tan especial.
No faltaron las fotos, así que supongo que a medida que se vayan difundiendo, se puedan ir agregando al magnífico historial de esta familia Streeter Prieto. Un día intenso, de relajo al máximo, de ponernos al día después de mucho tiempo sin vernos (y para qué decir que de tantos que somos, que me es imposible acordarme de todos los nombres de los hijos de mis primos, así que en ese tema mil perdones....¡muy fácil de perder la cuenta con todos los que somos!)
Unos ricos postres, bebidas, cerveza, vino con durazno, té helado, carne, chorizos, salchichas, varias ensaladas...¡una fiesta hecha y derecha!

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