Wednesday, December 4, 2013

Taller de Cuenta Cuentos Avanzado

Hoy fue un día totalmente emotivo en la Biblioteca Pública de Quinta Normal. Presentamos nuestros cuentos para la muestra final del viernes y después seguimos a una convivencia, en donde hicimos un "amigo secreto" contando cuentos. Desde Sebastián, que fue el que partió primero hasta Pablo, se desplegaron cuentos tras cuentos que iban de cierto modo dedicados a la persona. Pronto, una vibra de buenas emociones que llegaron hasta el borde de las lágrimas. Al principio, cuando recién empezaba este trayecto, buscaba una manera de compartir cuentos con los niños y a través de todo este tiempo, además de aprender mucho de los profesores titulares (Luis y Carolina), ayudantes (Consuelo y María José), profesores de canto (Sofía), las clases con Marco Yavar, Pablo Abarca y con Luis Gabriel Moreno, así como también de mis propios compañeros, encontré a un grupo de amigos. Desde las primeras prácticas hasta la última que me queda (voy a la Fundación Las Rosas el domingo), he hecho cosas que en algún momento no me atrevía a hacer. Sebastián recordó cuando improvisamos en el Colegio Amanda Labarca y él dijo que si yo no lo hubiera, de cierta manera, incentivado a hacerlo, él tampoco lo habría hecho; frente a eso yo respondo que si Sebastián no me hubiera seguido, yo creo que tampoco me hubiera atrevido. Los que estuvieron conmigo en el Liceo Rafael Sotomayor el semestre pasado, lo puedo comparar con nuestra experiencia en el Jardín Infantil Kunqunita, en Providencia. Ver la alegría de los niños prestando atención a nuestras palabras, a nuestros movimientos, a seguir nuestras canciones o lo que fuera que les pedíamos y ver esos ojos llenos de alegría. También ha sido emocionante ver como los padres que nos han visto se han contagiado con nuestros cuentos y leyendas, algo que es bien difícil de explicar, una inmensa alegría que se contagia por todas partes. Cada vez que alguien ha actuado en diversos escenarios ha dejado su marca, algunos como Pablo con su "hijo mío, ¿me llevarás de un lugar a otro cuando yo sea viejito?", Antonio con su Tiranosaurio Rex come-computadores, la hada de Claudia Rojas, el traje de pájaro de Laura, Amador con su clase de ciencia, Claudia Contreras con el todavía no estrenado "¿Qué estoy haciendo aquí? ¿aquí aquí aquí aquí?, Sebastián con la magia del cuento que le regaló Antonio (que dejó a más de uno con la boca abierta), Carolina con su cuento y su pegajosa canción de pócima, Estéfani con el cuento del viejo que se encontraba a una hormiga y "se abrió el cielo, cayó un rayo y una luz enceguecedora" tiene una magia especial, Evelyn con sus cuentos del sur que le fluyen sin ensayarlos mucho, Verónica que apenas alzaba la voz hoy contó su versión de las "Arañas y la Navidad" con una fuerza gigantesca, María José con su leyenda de las luciérnagas en el encuentro de egresados en Quinta Normal, y yo hasta el momento creo que lo mejor que he logrado ha sido la leyenda de la lluvia. Debo haber llorado mil veces esta tarde, pero no de tristeza, sino de emoción porque cada uno de nosotros aporta algo distinto al grupo. Aprovecho también para agradecer sus gestos de cariño con la organización y la recopilación de las clases, y creo que tenemos un buen futuro adelante. Comparto con Claudia la idea de juntarnos semanalmente y seguir aprendiendo, y de seguir aprovechando nuestros talentos en este arte del Cuenta Cuentos. No podemos dejar que este grupo se divida, creo que tenemos una química especial entre nosotros, por lo menos yo así lo he sentido cuando me han "tirado a los tiburones" (en el buen sentido)y de alguna manera u otra alguno de ustedes ha sido mi motor impulsor para varios de mis cuentos y arreglos a ellos. Este trayecto ha sido mágico, poderoso, emotivo, liberador. En lo personal, reconozco que me cuesta mirar a los ojos a las personas y de alguna manera u otra, gracias a todos ustedes (ese constante comentario)que me han ayudado hasta el momento, no sé dónde estaría ahora. Esta Escuela de Cuenta Cuentos de Quinta Normal necesita mantener prendida esa llama que nos une, algo tan especial y poderoso, que nos impulsa a esforzarnos más, a enfrentar cada desafío con la audiencia, a sacar el mejor provecho de cada una de nuestras capacidades para que nos cuentos sean mejores, es lo que me motiva a escribir esto. Agradezco del fondo de mi corazón a nuestra profesora Carolina por todo lo que ha podido hacer con nosotros y le deseo lo mejor en esta nueva etapa que comenzará en un tiempo más, por esa agudeza que la ha caracterizado en cada una de nuestras muestras en las clases y su forma de enseñarnos, me hacen darme cuenta cada vez más de que fue muy bueno que tuviéramos la oportunidad de ser sus alumnos.