Saturday, May 25, 2013

Terror en Cineplanet en Costanera Center

Después de ir a la Biblioteca de Santiago a escuchar a otros participantes del Taller de Cuenta Cuentos de la Fundación Moustakis en conjunto con diversas bibliotecas de otras comunas, me dirigí al Costanera Center a ver una película de terror llamada Mama, y cuya primera función era a las 16:40. Llegué al Costanera Center y subí hasta el 6º piso, y ¡horror! Había una cola gigantesca para comprar entradas, y dije que igual iba a meterme porque a lo mejor, tenía tiempo suficiente para alcanzar la función que quería; si no, tendría que esperar a que saliera en video (nada de malo con esa alternativa, aunque debo admitir que hay algunas películas que se ven mejores en el cine por el formato y todo; y obviamente ésta era mi última opción). La cola avanzó rápidamente y a unos escasos minutos de la función, logré comprar mi entrada. Era en la sala 9, pero como todavía no estaban dando ni los comerciales a la hora que supuestamente empezaba la película, fui al baño y entré justo cuando estaban terminando de dar el avance de El Hombre de Acero (o sea, Superman versión más nueva)y de otras. Empezó la película y yo diría que más menos a unos veinticinco-veinte minutos del final, veo que un montón de gente pasa delante mío. Lo primero que pensé fue que la película estaba demasiado horrible, y bueno, dije ¡qué lata! y seguí sentada en mi asiento. Luego comenzó una grabación que decía que había que evacuar y no salir por las escaleras, y debo haber bajado unos dos o tres escalones y como Mama seguía andando, me volví a sentar. Después vino un segundo llamado y ya me empecé a preocupar, por lo que salí al pasillo sin salir de la sala. Recuerdo que pensé que quizás todos estábamos un poco sugestionados por lo que estábamos viendo, y de nuevo sale la grabación y se abrieron las puertas y yo diría que mucho más que la mitad de la gente que estaba conmigo, salió. Afuera se veía todo normal, no habían señales de humo o que el piso se estuviera moviendo, así que me mantuve ahí. Unas lolas que estaban cerca mío me preguntaron "¿Será esto de verdad? Y no supe qué responderles más que no entendía mucho lo que estaba pasando. Después se fue apagando el llamado y logré llegar hasta el final de la película. Salí junto a un grupo de gente a preguntarle a los que te reciben el ticket para saber qué es lo que había sucedido. Una señorita, muy amable, nos dijo que un niño había activado por accidente la alarma de incendio y que podíamos pedir que nos devolvieran la plata de la entrada. Después me quedé un rato conversando con las lolas que salieron conmigo y justo las vinieron a buscar y vi de nuevo a la encargada de seguridad, que nos dio otra opción (resultó que al final todas las salas habían sido afectadas por lo mismo): que viéramos la película desde la parte que se cortó o pedir la devolución del dinero. Como yo ya había visto el final, no tenía ningún sentido volver a la sala, así que esperé en la fila y escuchaba y comentaba con el resto de los cinéfilos esta "traumática experiencia". Me pidieron el comprobante y como estaban anotando los nombres y los rut, pasé mi carnet de identidad (la señorita de la caja anotó bien mi nombre y mi rut, pero no se dio cuenta de que me puso el segundo apellido en vez del primero). Y creo que lo que más me sorprendió fue un comentario de otra persona que dijo que ésta no era la primera vez que le pasaba algo parecido. En este momento no podría contestarles si hubo sugestión porque la cinta era de terror, sino más bien, en un principio, pensé que quizás el anuncio de evacuación era parte de la película porque habían habido escenas con policías y demases, así que no me extrañó en un principio. De todo esto, lo único que me quedó claro es lo siguiente: Si alguien, por casualidad o intencionalmente o de verdad, hay una emergencia, el Cine (cualesquiera cadena)tiene que inmediatamente prender todas las luces, cortar la película y poner a personal a dirigir la evacuación. Por suerte que esta vez la emergencia fue una falsa alarma, ¿piensan que pudiera haber pasado si hubiera sido real? En ningún momento vi personal de seguridad que se acercara a la salida debidamente marcada de la sala para que no cundiera el pánico; tampoco pareció importarles que fue una falsa alarma y habernos dicho que eso fue y que volviéramos a nuestros asientos para que pudiéramos finalizar la película; el primer aviso fue lo suficientemente bajo como para que parte de los que estábamos ahí no pudimos escucharlo; cuando sí se escuchó, el mensaje estaba en español e inglés (que es como debe ser), aunque la grabación seguía y seguía sin parar, lo que me llevó a pensar que de alguna manera había algo extraño en la situación. En otras cadenas he visto comerciales donde se indica claramente qué hacer en caso de emergencia, a dónde dirigirse, ayudar a quiénes lo necesitan, seguir las indicaciones del personal de seguridad (que en este caso, no lo vi. Solamente dieron avances de las películas que estaban dando ya o las que venían más tarde) y considero que eso debiera ser igual en todos lados, como pasa cada vez que uno se sube a un avión (al final uno termina como sabiéndose la cosa de memoria, y sabes qué puedes hacer en caso de emergencia, especialmente si consideramos que nuestro querido país es digno de terremotos, maremotos, erupciones volcánicas y de vez en cuando, algún aluvión de barro o agua (o que la lluvia se cuele hasta por las rendijas de la gente más pobre, que supuestamente es bueno para Santiago -se quita el smog, se ve la Cordillera de los Andes blanca, y con suerte, el Manquehue nevado; y claro, yo creo que estoy dentro de los afortunados que tiene un techo donde no se pasa el agua, e igual me da cierto grado de impotencia de saber que hay personas que ven sus casas anegadas por lo menos una vez al año y que no se realicen los trabajos necesarios para evitar que esto siga sucediendo). Bueno, entre película y falsa alarma, Taller de Cuenta Cuentos y Biblioteca de Santiago, un té del Starbucks para apagar por unos minutos mi sensación de frío y esperar a que la C15 llegara a Escuela Militar para volver a casa, de todo esto he aprendido: que la seguridad debe ser lo más importante, que no basta con devolver el dinero si no se entrena a los encargados de seguridad para seguir un protocolo de evacuación; que combinar la lectura con un cuenta cuentos es una buena manera de incentivar la creatividad tanto en niños como adultos; que no hay nada como un té o café caliente (sin que queme) para no sentir frío y que hay que tener mucha paciencia para volver a la casa. También que no hay nada más rico que salir a despejarse a dar una caminata, a ir a escuchar los relatos de compañeros de curso de otras sedes de Santiago, de ir a ver una película es sano, es entretenido y es algo que nos une a todos, desde la persona más humilde hasta el más rico, que lo que vale es lo que uno es por dentro y no por lo que se aparenta, que la cultura se transmite de generación en generación y por eso es bueno que se hagan programas adecuados para su difusión, es la mejor entretención. Hasta la próxima, los comentarios son siempre bienvenidos. La escritora/writer